La Amazonía frente a la tormenta: cómo la deforestación seca la selva más grande del planeta
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Redacción HC
La Amazonía, considerada el “pulmón del mundo”, atraviesa una crisis sin precedentes. Una investigación publicada en Nature Communications revela que la deforestación está detrás de la mayor parte de la pérdida de lluvia en la región, mientras que el cambio climático global acelera el aumento de las temperaturas. Este hallazgo redefine las prioridades de conservación: proteger los bosques no es solo un asunto de biodiversidad, sino una medida urgente para preservar el ciclo del agua del que dependen millones de personas.
Un problema que va más allá del clima global
La pregunta central del estudio fue clara: ¿qué pesa más en los cambios observados en la Amazonía, la deforestación local o el cambio climático global? Entre 1985 y 2020, el equipo de investigadores liderado por Marco A. Franco y Paulo Artaxo analizó datos de cobertura forestal y series climáticas en 29 subregiones de la Amazonía Legal Brasileña.
Los resultados son contundentes: durante la estación seca, la deforestación explica alrededor del 74% de la reducción de lluvias, mientras que el cambio climático global contribuye en mayor medida al aumento de temperaturas, responsable de cerca del 16% del calentamiento observado.
Estos datos muestran que la aridificación amazónica no es un destino inevitable dictado únicamente por el calentamiento global. La pérdida de vegetación, al reducir la evapotranspiración y alterar el reciclaje de humedad, actúa como un motor local que intensifica las sequías estacionales.
Cómo se llegó a estas conclusiones
El estudio empleó mapas de uso de suelo de alta resolución (colección MapBiomas 6.0) y registros climáticos oficiales para medir cambios en lluvia y temperatura. A través de modelos estadísticos, los investigadores lograron separar el peso relativo de los factores globales y locales.
Aunque reconocen limitaciones —como la dificultad de aislar causalidades en sistemas acoplados o la influencia de cambios fuera de la Amazonía Legal—, los análisis ofrecen la primera cuantificación empírica a gran escala de este fenómeno.
Los autores destacan que, aun con el avance del calentamiento global, detener la deforestación tendría un impacto inmediato y significativo en la preservación de la lluvia amazónica.
Lo que está en juego: agua, agricultura y vidas humanas
La pérdida de lluvias en la Amazonía no es un asunto abstracto: afecta la seguridad hídrica, la agricultura y la vida cotidiana de millones de personas en Brasil y en países vecinos.
Menos lluvia significa mayor riesgo de incendios forestales, menor productividad agrícola y un estrés hídrico creciente en comunidades rurales y urbanas. Además, compromete el transporte fluvial y la generación hidroeléctrica, pilares de la economía amazónica.
“Las políticas de protección forestal son una herramienta de alto impacto para mantener la hidrología regional”, explican los autores. Estas medidas incluyen fortalecer la vigilancia satelital, mejorar la gobernanza territorial y ofrecer incentivos económicos —como pagos por servicios ecosistémicos— que hagan viable mantener los bosques en pie.
Una hoja de ruta para la acción
El estudio deja un mensaje claro para los responsables de políticas públicas:
- La reducción de emisiones globales sigue siendo esencial para frenar el calentamiento a largo plazo.
- Sin embargo, la protección y restauración de los bosques amazónicos ofrece beneficios inmediatos y tangibles para la lluvia estacional.
- La coordinación regional es clave, ya que la Amazonía trasciende fronteras nacionales y su estabilidad climática es un bien común continental.
Los investigadores proponen un enfoque dual: combinar esfuerzos internacionales de mitigación climática con acciones nacionales firmes contra la deforestación. Solo así será posible preservar la Amazonía como regulador climático global y fuente vital de agua.
Un futuro que aún se puede cambiar
El destino de la Amazonía no está escrito. Si bien el cambio climático global representa un desafío enorme, detener la deforestación ofrece una vía rápida y eficaz para proteger la lluvia, sostener la agricultura y garantizar agua para millones de personas.
La evidencia científica es contundente: proteger los bosques amazónicos es proteger la vida. La decisión está en manos de gobiernos, empresas y ciudadanos de toda la región.
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ClimaReferencia: Franco, M. A., Rizzo, L. V., Teixeira, M. J., & Artaxo, P. (2025). How climate change and deforestation interact in the transformation of the Amazon rainforest. Nature Communications. https://doi.org/10.1038/s41467-025-63156-0



