Un límite prudente para el almacenamiento geológico de carbono: ¿cuánto espacio realmente tenemos?
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Redacción HC
El almacenamiento geológico de dióxido de carbono (CO₂) se presenta desde hace años como una de las soluciones clave para frenar el cambio climático. La idea parece sencilla: capturar el carbono de las emisiones industriales o directamente de la atmósfera e inyectarlo en formaciones rocosas profundas, donde permanecería por siglos o milenios. Pero una pregunta crucial ha permanecido sin respuesta: ¿es realmente ilimitada la capacidad del planeta para almacenar CO₂ de manera segura?
Un nuevo estudio publicado en Nature en 2025, liderado por Matthew J. Gidden y un equipo internacional de investigadores, pone en cuestión esa visión optimista. Según los autores, la capacidad prudente de almacenamiento geológico no es infinita y, de hecho, podría ser mucho menor de lo que tradicionalmente se ha estimado.
Un recurso limitado, no infinito
El estudio plantea un giro en la narrativa sobre la captura y almacenamiento de carbono (CCS, por sus siglas en inglés). Mientras la industria y parte de la literatura han sugerido cifras de entre 10.000 y 40.000 gigatoneladas de CO₂ como potencial técnico, los investigadores advierten que esas estimaciones no consideran riesgos clave: cercanía a poblaciones humanas, interacción con acuíferos o inestabilidad geológica.
Tras aplicar criterios de exclusión y evaluación espacial de riesgos, el equipo calculó que la capacidad planetaria prudente es de aproximadamente 1.460 GtCO₂ (con un rango de incertidumbre entre 1.290 y 2.710 GtCO₂). Esta cifra es drásticamente menor a las proyecciones industriales y redefine la manera en que la política climática debería planificar el futuro de la descarbonización.
Impacto en la política climática
El hallazgo no es meramente técnico: tiene implicaciones directas para las estrategias internacionales de mitigación. Si todo el límite estimado se utilizara para remover CO₂ de la atmósfera, el enfriamiento global alcanzaría alrededor de 0,7 °C. Es un beneficio importante, pero insuficiente para revertir un calentamiento acelerado si no se reducen las emisiones brutas rápidamente.
Los investigadores alertan sobre el riesgo de “agotar” este recurso antes de 2200 en escenarios de fuerte dependencia del CCS. En otras palabras: si se continúa con altos niveles de emisiones y se confía en exceso en esta tecnología, el planeta podría quedarse sin espacio seguro para el carbono mucho antes de lo previsto.
Desafíos operativos y tecnológicos
Actualmente, la capacidad global de captura y almacenamiento es reducida: apenas 49 MtCO₂ al año en operación y cerca de 416 MtCO₂ al año en proyectos en construcción o planeación. Estas cifras son ínfimas en comparación con las gigatoneladas necesarias para alcanzar el límite prudente en pocas décadas.
La brecha entre la infraestructura existente y lo que se necesitaría refleja tanto retos tecnológicos como económicos y de gobernanza. Además, la distribución geográfica del recurso plantea dilemas sobre justicia climática: los países con mayor potencial de almacenamiento suelen ser también grandes productores de combustibles fósiles.
Implicaciones sociales y éticas
El estudio sugiere tratar el almacenamiento geológico como un recurso limitado e intergeneracional, similar al agua potable o a los suelos fértiles. Esto implica decisiones políticas difíciles: ¿usar este espacio para capturar emisiones actuales de la industria o reservarlo para futuras generaciones como herramienta de corrección climática?
Los autores también insisten en que no se debe usar la promesa del CCS como excusa para retrasar la descarbonización inmediata. Soluciones como la restauración de ecosistemas, la mejora de suelos o la reforestación deben formar parte de la estrategia, precisamente porque no dependen de un recurso geológico finito.
América Latina en el debate
El caso latinoamericano merece una atención especial. Brasil, con sus formaciones “pre-sal” en aguas profundas, y otros países con industrias extractivas (como Perú y Colombia) podrían tener un papel importante en el almacenamiento geológico. Sin embargo, los riesgos asociados —interacciones con acuíferos, poblaciones costeras y ecosistemas sensibles— exigen evaluaciones transparentes y regulaciones claras antes de apostar por proyectos de gran escala.
Una advertencia oportuna
El almacenamiento geológico de carbono puede ser una herramienta valiosa, pero no debe ser visto como una solución mágica ni ilimitada. Como concluyen los investigadores: “El almacenamiento geológico debe ser considerado un recurso planetario finito que requiere gestión prudente y priorización estratégica” (Gidden et al., 2025).
La lección es clara: para evitar un callejón sin salida climático, el mundo debe reducir emisiones drásticamente ahora y reservar el almacenamiento geológico para usos estratégicos y seguros.
La ciudadanía, la industria y los gobiernos deben exigir políticas que combinen reducción inmediata de emisiones, inversiones en soluciones basadas en la naturaleza y un manejo responsable del limitado “espacio subterráneo” del planeta.
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ClimaReferencia: Gidden, M. J., Joshi, S., Armitage, J. J., Christ, A.-B., Boettcher, M., Köberle, A. C., Riahi, K., Schellnhuber, H. J., Schleussner, C.-F., & Rogelj, J. (2025). A prudent planetary limit for geologic carbon storage. Nature.



