7 hallazgos clave sobre discapacidad cognitiva en adultos de Estados Unidos (2013-2023)
Redacción HC
El aumento de la discapacidad cognitiva en adultos de Estados Unidos revela datos críticos para la salud pública, según un estudio reciente publicado en Neurology.
| Características del estudio | Descripción y resultados |
|---|---|
| Tipo de estudio | Observacional epidemiológico retrospectivo |
| Fuente de datos | Behavioral Risk Factor Surveillance System (BRFSS) |
| Periodo analizado | 2013 a 2023, excluyendo 2020 |
| Tamaño muestral | Más de 4,5 millones de adultos |
| Prevalencia 2013 | 5,3 % ajustado por edad |
| Prevalencia 2023 | 7,4 % ajustado por edad |
| Grupo con mayor aumento | Adultos de 18 a 39 años |
Mientras la discapacidad física suele dominar la agenda de salud pública, los datos recientes revelan un cambio silencioso pero profundo. La discapacidad cognitiva auto-reportada se ha convertido en la forma más frecuente de discapacidad entre adultos en Estados Unidos.
Un estudio publicado en Neurology en 2025, liderado por investigadores de la Universidad de Utah, Mass General Brigham y Yale School of Medicine, analiza una década completa de datos nacionales para identificar tendencias, grupos más afectados y posibles implicaciones sociales.
Basado en millones de encuestas del sistema BRFSS, el análisis confirma que las dificultades para recordar, concentrarse o tomar decisiones ya no son un fenómeno marginal ni exclusivo de la vejez.
Aumento sostenido de la discapacidad cognitiva
Los resultados muestran un crecimiento claro y constante en la prevalencia de discapacidad cognitiva entre 2013 y 2023. La tasa ajustada por edad pasó de 5,3 % a 7,4 %, con incrementos estadísticamente significativos desde 2016.
“El aumento observado sugiere un cambio poblacional relevante en la salud cognitiva”, señalan los autores en Neurology.
Este crecimiento absoluto de más de dos puntos porcentuales implica que millones de adultos adicionales reportan dificultades cognitivas con impacto en su vida diaria.
Adultos jóvenes: el hallazgo más inesperado
El aumento fue especialmente pronunciado en adultos de 18 a 39 años. En este grupo, la prevalencia casi se duplicó, pasando de alrededor de 5,1 % a 9,7 % durante el periodo analizado.
Este resultado desafía la creencia común de que la discapacidad cognitiva es un problema asociado principalmente al envejecimiento. En palabras de los investigadores, “los adultos jóvenes impulsaron la mayor parte del aumento general”.
“No estamos observando necesariamente demencia temprana, sino una mayor carga de dificultades cognitivas percibidas”, explican expertos citados por Yale News.
Desigualdades socioeconómicas persistentes
El análisis también revela brechas importantes según nivel educativo, ingresos y pertenencia étnica. Las tasas más altas se registraron en personas con menor nivel educativo y menores ingresos, grupos que además mostraron incrementos más acelerados.
Entre los grupos étnicos, los adultos indígenas americanos o nativos de Alaska y los adultos hispanos presentaron prevalencias superiores al promedio nacional, según reportes complementarios de Medical Xpress.
Estas diferencias refuerzan la idea de que la salud cognitiva está profundamente influida por determinantes sociales.
Metodología y rigor del análisis
El estudio utilizó regresión logística ponderada por encuesta para estimar tendencias ajustadas por edad y analizar asociaciones demográficas. La variable principal fue la discapacidad cognitiva auto-reportada, definida como dificultad seria para concentrarse, recordar o tomar decisiones.
Para reducir confusión, se excluyeron participantes con diagnóstico de depresión. No obstante, los autores reconocen limitaciones, como el uso de auto-reportes y la exclusión de personas institucionalizadas.
Aun así, el tamaño muestral y la consistencia temporal otorgan solidez a los hallazgos.
Implicaciones para la salud pública
El aumento documentado tiene consecuencias directas para sistemas de salud, educación y empleo. Las dificultades cognitivas afectan la productividad laboral, la autonomía funcional y la calidad de vida.
Los autores recomiendan fortalecer el monitoreo epidemiológico, desarrollar intervenciones preventivas tempranas y priorizar la equidad en salud cognitiva, especialmente en comunidades vulnerables.
También subrayan la necesidad de investigaciones interdisciplinarias que integren datos clínicos, sociales y ambientales para comprender las causas subyacentes.
La discapacidad cognitiva ya no puede considerarse un problema marginal ni exclusivo de la vejez. Los datos confirman una tendencia ascendente con impacto social amplio y creciente.
SaludReferencia: Wong, K. H., Anderson, C. D., Peterson, C., et al. (2025). Rising cognitive disability as a public health concern among US adults: trends from the Behavioral Risk Factor Surveillance System, 2013-2023. Neurology, 105(8), e214226. https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000214226



