Esclavismo digital y trabajo invisible en la IA: 5 datos críticos en 2025
Redacción HC
Esclavismo digital en la inteligencia artificial 2025: trabajo invisible y 5 datos críticos
Un análisis actualizado sobre esclavismo digital en la inteligencia artificial revela cifras laborales, impactos psicológicos y desigualdades globales que cuestionan la narrativa tecnológica dominante en 2025.
| Características del estudio | Descripción y resultados |
|---|---|
| Tipo de análisis | Ensayo crítico basado en evidencia secundaria |
| Autor principal | Ramón López de Mántaras (IIIA – CSIC) |
| Año de publicación | 2025 |
| Población estimada involucrada | 150 a 425 millones de personas |
| Ámbito geográfico | Global, con concentración en economías vulnerables |
| Fuentes de datos | Banco Mundial, estudios académicos y reportes periodísticos |
Mientras la inteligencia artificial se presenta como sinónimo de automatización y progreso, un análisis publicado en The Conversation y reproducido por Heraldo plantea una pregunta incómoda: ¿quién sostiene realmente a los sistemas de IA que usamos a diario? El investigador del CSIC Ramón López de Mántaras expone que, lejos de funcionar de manera autónoma, estos sistemas dependen de una fuerza laboral humana masiva e invisibilizada.
En los primeros años de expansión de la IA generativa, la atención mediática se ha centrado en algoritmos, modelos y grandes empresas tecnológicas. Sin embargo, el artículo de López de Mántaras desplaza el foco hacia una dimensión socio-laboral poco visible, pero estructural: millones de personas realizan tareas fragmentadas y mal remuneradas para entrenar, corregir y supervisar a las máquinas.
Este enfoque crítico, difundido por The Conversation, conecta la tecnología con dinámicas de precarización laboral, desigualdad global y riesgos psicológicos, proponiendo una lectura ética de la inteligencia artificial en 2025.
Trabajo invisible: la base humana de la inteligencia artificial
Uno de los ejes centrales del análisis es la existencia de los llamados data workers o trabajadores del clic. Estas personas realizan tareas esenciales como etiquetado de imágenes, clasificación de textos, transcripción de audio y moderación de contenidos. Sin este trabajo, los sistemas de IA no alcanzarían niveles aceptables de precisión.
«La inteligencia artificial no aprende sola; aprende del trabajo humano que permanece oculto», señala el autor en el artículo original.
Este trabajo se caracteriza por su fragmentación y externalización, generalmente a través de plataformas digitales o empresas subcontratadas. La consecuencia es una relación laboral débil, con bajos salarios y escasa protección social, que contradice la promesa de sustitución del trabajo humano por máquinas.
Dato clave: la IA no elimina empleo, sino que lo reconfigura en formas más precarias y menos visibles.
Escala global y precarización laboral
El ensayo recoge estimaciones de organismos internacionales que sitúan entre el 4,4 % y el 12,5 % de la fuerza laboral mundial en actividades vinculadas a la economía digital invisible. Esto equivale a entre 150 y 425 millones de personas, una cifra que podría aumentar con la expansión de la IA.
Estas tareas suelen concentrarse en países con salarios bajos y marcos regulatorios débiles. El resultado es una transferencia de costos humanos hacia regiones vulnerables, mientras los beneficios económicos se concentran en grandes corporaciones tecnológicas.
Lista de características laborales recurrentes:
- Remuneraciones bajas o por tarea.
- Ausencia de contratos estables.
- Falta de acceso a seguridad social.
- Dependencia de plataformas digitales.
Este patrón refuerza lo que el autor describe como una forma contemporánea de colonialismo digital, donde la división internacional del trabajo se reproduce en el entorno tecnológico.
Exposición a contenidos traumáticos y riesgos psicológicos
Uno de los hallazgos más perturbadores del análisis es la exposición sistemática de estos trabajadores a contenidos violentos, sexuales o discriminatorios. La moderación y clasificación de este material es necesaria para entrenar filtros de IA, pero tiene consecuencias directas sobre la salud mental.
El artículo menciona casos documentados de trastorno de estrés postraumático, ansiedad y depresión asociados a estas tareas. A pesar de ello, la mayoría de los trabajadores carece de apoyo psicológico o reconocimiento institucional.
«El costo humano de la IA no es abstracto, es emocional y psicológico», advierte el texto.
Hallazgo crítico: la protección de la salud mental sigue ausente en gran parte del trabajo asociado a la IA.
Implicaciones sociales, económicas y éticas
Desde una perspectiva práctica, el análisis subraya la urgencia de políticas públicas que regulen el trabajo digital. Entre las áreas prioritarias se incluyen salarios mínimos, transparencia contractual y acceso a servicios de salud mental.
En el plano social, el artículo invita a desmontar la imagen de la IA como tecnología autónoma y neutral. Reconocer su base humana implica aceptar responsabilidades colectivas sobre cómo se desarrolla y gobierna.
En términos económicos, la expansión no regulada de la IA puede profundizar desigualdades globales, consolidando modelos donde los beneficios se concentran y los costos se externalizan. Este escenario plantea dilemas éticos sobre justicia social en la era digital.
El análisis de Ramón López de Mántaras confirma que la inteligencia artificial contemporánea se apoya en un entramado laboral invisible y precarizado. Lejos de ser un detalle marginal, este hecho define el impacto real de la IA sobre el trabajo humano en 2025.
TecnologíaReferencia: López de Mántaras, R. (2025). Esclavismo digital: la cara oculta de la IA. The Conversation. Recuperado de https://theconversation.com/esclavismo-digital-la-cara-oculta-de-la-ia-266805



