Pequeñas partículas, grandes riesgos: el daño invisible que los microplásticos causan en nuestros pulmones


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Bolsas de plástico
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Anna Shvets

Redacción HC

Cada día, sin saberlo, respiramos miles de diminutas partículas de plástico suspendidas en el aire. Pero un nuevo estudio revela que estas nanopartículas de poliestireno no solo entran a nuestros pulmones: podrían estar sembrando las primeras semillas del cáncer.

La amenaza microscópica en el aire que respiramos

La contaminación por microplásticos y nanoplásticos ha sido una preocupación creciente por su presencia en océanos y alimentos. Sin embargo, su impacto en la salud humana a través del aire sigue siendo un campo poco explorado. Un equipo internacional de científicos liderado por la Universidad Médica de Viena ha dado un paso crucial para entender este fenómeno: estudiaron cómo las nanopartículas de poliestireno afectan específicamente a las células pulmonares humanas.

El hallazgo es contundente: estas partículas plásticas pueden dañar el ADN, aumentar el estrés oxidativo y alterar las rutas de crecimiento celular en pulmones humanos, especialmente en células sanas. Lo más sorprendente es que las células cancerosas parecen resistir mejor estos efectos.

Un experimento con células y mini pulmones humanos

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores expusieron distintas líneas celulares humanas —incluyendo células pulmonares sanas y varias líneas de células cancerígenas— a nanopartículas de poliestireno de tamaños diminutos: 0,25 y 1 micrómetro. Estas concentraciones simulaban las que podríamos encontrar en ambientes contaminados.

La gran innovación de este estudio fue el uso de organoides pulmonares, mini pulmones cultivados en laboratorio que replican la estructura y función de un pulmón humano real. Este modelo permitió observar con mayor realismo cómo interactúan las partículas plásticas con tejidos humanos.

Las células no malignas absorbieron más partículas pequeñas que las células tumorales. Una vez dentro, estas nanopartículas dispararon una serie de alarmas biológicas:

  • Aumento de radicales libres y estrés oxidativo.
  • Daño en el ADN y arresto en la fase S del ciclo celular.
  • Activación de las vías AKT y ERK, relacionadas con la proliferación celular descontrolada.
  • Reducción de la capacidad de reparar el ADN.

Estas alteraciones son típicas de procesos que, en el largo plazo, pueden desembocar en enfermedades como el cáncer.

Implicaciones para la salud pública

Estos resultados sugieren que las nanopartículas de poliestireno en el aire podrían iniciar cambios en células sanas que las hagan más susceptibles a transformaciones cancerígenas. Esto cobra especial relevancia en regiones urbanas de América Latina, donde la regulación del aire y el reciclaje de plásticos aún es deficiente.

Los autores del estudio recomiendan:

  • Establecer límites legales para la concentración de nanoplásticos en el aire.
  • Invertir en filtros y tecnologías que capturen estas partículas en ambientes cerrados y fábricas.
  • Ampliar la investigación con modelos animales y estudios epidemiológicos.

Además, estos hallazgos abren la puerta al desarrollo de biomarcadores que permitan detectar la exposición a microplásticos en humanos y prevenir efectos a largo plazo.

Un debate abierto: ¿regulación ya o más evidencia?

Mientras el daño celular observado en laboratorio es claro, algunos expertos consideran que aún falta comprender cómo se traduce este daño en enfermedades reales en humanos. Esto genera un debate entre quienes piden acciones preventivas inmediatas y quienes solicitan más estudios antes de legislar.

Lo cierto es que, con estos resultados, el mundo tiene una nueva razón para preocuparse por la contaminación plástica, no solo en mares y ríos, sino en cada bocanada de aire que respiramos.

“Estas partículas plásticas, invisibles a simple vista, pueden ser el inicio de un problema de salud pública que apenas comenzamos a comprender”, concluyen los investigadores.

¿Qué podemos hacer?

Como ciudadanos, reducir el uso de plásticos, especialmente aquellos de un solo uso, es un primer paso. También es fundamental exigir mejores regulaciones de calidad del aire y apoyar iniciativas científicas que investiguen los efectos de la contaminación en nuestra salud.

Cada inhalación podría estar llevando consigo más que solo oxígeno: un cúmulo invisible de amenazas plásticas que la ciencia apenas empieza a desenmascarar.


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Contaminación

Referencia: Ernhofer B, Spittler A, Ferk F, et al. Small Particles, Big Problems: Polystyrene nanoparticles induce DNA damage, oxidative stress, migration, and mitogenic pathways predominantly in non-malignant lung cells. J Hazard Mater [Internet]. 2025 Jul 2 [cited 2025 Jul 22];495:139129. Available from: https://doi.org/10.1016/j.jhazmat.2025.139129

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